GEORGE BRUMMELL EL PRÍNCIPE DE LOS ELEGANTES

Como escribió Virginia Woolf, imperios como el de Napoleón podían conocer su auge y su caída mientras el bello Brummell, impertérrito, experimentaba con el pliegue de un pañuelo o criticaba el corte de un abrigo. Poco antes de su muerte en la pobreza y el exilio, el propio Brummell manifestó que esa aparente frivolidad había valido la pena, puesto que su nombre viviría por siempre. Razón no le faltaba. Al fin y al cabo, seguimos siendo deudores de quien consiguió que el hombre empezara a llevar chaqueta oscura, camisa blanca y pantalones y no medias. Por eso todos los dandis que en el mundo han sido lo iban a tener de santo patrón. Su liturgia de baño y vestido podía ocupar gran parte de la mañana: pasaba horas probando distintos nudos de corbata tan sólo para que pareciera que la había anudado a toda prisa. Jorge IV, protector de Brummell por un tiempo y siempre atraído por la vida elegante, llegó a asistir a este ritual matutino del nuevo Petronio londinense. Eso da para unos cuantos trajes, incluso en una de las mejores firmas de Savile Row, la calle de la alta sastrería londinense.

Como conocer - 639991

El traje de lino : en el verano

Dime qué te atrae… Dime qué te atrae No te sorprendas, porque la realidad es que tus celebridades favoritas tienen mucho que decir de tu vida. De acuerdo con algunos sicólogos, ese «amor platónico» es un alegoría al que le proyectas deseos muchas veces inconscientes para ti. A través de él quieres llenar un abismo o suplir una cualidad que te falta. En pocas palabras: descubrir por qué te gusta ese actor o cantante puede revelar casi tanto de ti, como una prueba Rorschach, esos dibujos abstractos que los sicólogos utilizan para conocer qué sientes o piensas. Con los artistas que solo vemos en la pantalla opera el aparato que Malcolm Gladwell describe en su libro Blink: The Power of Accepted wisdom Without Thinking Parpadear: el arte de pensar sin pensar. Y es que al no conocerlos íntimamente, lo que recibimos de ellos es una poderosa impresión. Su larga lista de novias es prueba de ello; incluso la actual, Elisabetta Canalisya se resignó a que George, al menos por actualidad, no piensa en el matrimonio.

Leave a Reply